Desde tierra soñando waves

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Desde la última vez que pude estar cerca del mar había pasado varios meses. Muchos acontecimientos han ocurrido en mi vida, y son éstos los que no me han permitido volver al agua.

La última vez estuve en El Palmar, en octubre de 2014. Este lugar se sitúa cerca de Conil, en Cádiz. Es una zona donde se respira paz y tranquilidad , y la que recomiendo visitar al  menos una vez en la vida, es única, sin duda.

Cada vez que podía, me metía a ver videos relacionados con el surf, todo ello con la finalidad de poder estar cerca del agua, aunque fuese de pensamiento y seguir aprendiendo, ya que la teoría también importa.

Este fin de semana, he vuelto a surfear, y , aunque solo cogí grandes espumas debido a las olas tan grandes que había, me lo he pasado como una niña pequeña.

Como era de esperar, he vuelto a mi amada Costa Da Caparica, pero ésta vez a sido diferente, mi viaje a sido en solitario.

El primer dia fue el peor de todos, verte sola en un pais que no es el tuyo y sin hablar practicamente con nadie es duro, pero, al dia siguiente, me desperté con el chip cambiado, todo fluía, a si que me enfundé el neopreno, cogí mi tabla y al agua que me tiré. Allí conocí a dos chicos surfeando super agradables, pasamos las horas en el agua como críos pequeños riéndonos y disfrutando de lo que nos ofrecía el surf en ese momento, espumas y revolcones.

Cuando salimos del agua, fuimos a comer juntos y hablamos de algo que quería compartir con vosotros, porque me lleva pasando un tiempo. Después de aquella ola tan espectacular que cogí en Peniche el año anterior, mi surf se ha estancado, parece que no encuentro mi sitio en el agua, tengo suficiente nivel para dejar las espumas e irme al pico a pillar olas, pero después cuando estoy allí no consigo estar a la altura, o bien me falta un poco de remada, o me da miedo cogerlas en el último momento. A éstos surferos les ocurría exactamente lo mismo, y coincidíamos en que quizá lo mejor sería volver a hacer un curso de surf en el cuál nos enseñaran  nuevas técnicas o nos corrigieran la que tenemos, porque algo está fallando y no sabemos muy bien el qué.

Volví a casa con una experiencia nueva, nunca había viajado sola por miedo, pero después de este fin de semana, volveré a hacerlo cada vez que nadie pueda acompañarme, porque nuestro camino lo forjamos nosotros mismos, así como nuestros recuerdos, que son los que nos acompañán siempre.

 

 

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