Fin de semana en el Son

By | 25/08/2014

Este fin de semana pasado hubo puente, ya que el viernes fue festivo. Aunque últimamente estoy un poquillo desganado, me fui a Galicia a pasar unos días. No tenía plan fijo, pero todo apuntaba a que no iba a haber olas buenas en ninguna playa, por lo que el eterno plan de ir a buscar olas, era simplemente una ilusión.

No me apetecía demasiado quedarme en Pontevedra a hacer lo mismo de siempre ni tampoco a hacer algo diferente. Mis padres me proponían un fin de semana tranquilo en la Lanzada, que sinceramente no pintaba del todo mal.

Pero mi yo interior, sabía que en realidad lo que necesitaba era desconectar de la ciudad, de los agobios de playas tan concurridas y de los horarios. Necesitaba volver a ponerme en contacto con la naturaleza y asilvestrarme. Ver las estrellas. Sonreír cerveza en mano, mientras alguien toca la guitarra, sin tan siquiera haber cenado. Descontrolarme los horarios y conocer gente nueva. Quizás mejor que gente nueva, ver a viejos amigos.

Cuando mis padres ya casi me esperaban para montarnos en el coche. Me rallé y dije.

-Bah, casi que me voy al Son.

En dos segundos había decidido coger la tienda de campaña y poner kilómetros de por medio. Rio Sieira, sonaba como al mejor plan posible para desconectar. Además, de imaginar que los surfers locales andarían por casa, sabía que andarían por allí varios amigos acampando que siempre es un puntazo.

También estaba casi seguro que Milo andaría por el surfcamp. Siempre podía pasarme por allí, ayudarle con algo, o incluso llevarme a los chavales a correr. Me pareció buen plan meter las zapatillas, con la idea de una carrerita viendo la puesta de sol. Metí también la gopro en la maleta. Sacarle videos  a los chicos que están empezando, mola. Siempre salen tan sonrientes.

Llegué a Rio Sieira tras una breve parada en el taller de Stinky Tofu y en Surfcamp Galicia.

Elena me dijo que toda la gente guapa estaba en la playa, y para allí me fui, a ver si se me pegaba algo.

gente guapa

 

Tras saludar a toda la gente maja, y hablar de cómo va la vida veraniega por Madrid. Y reconocer que me parece un auténtico rollazo, me metí al agua con el corcho. Más por sacarme esa apatía que se coge cuando no se surfea en mucho tiempo, que por la calidad de las olas.

Desde el agua, estuve fijándome como daban las clases Milo Castelo y Carlos Viñas. Me quedé alucinado. Sobre todo me sorprendió Carlos, al que los niños adoran, y nunca me imaginé que desplegase tanta energía y entusiasmo en enseñarles a los peques. Un auténtico genio que se desvive por que los niños aprendan, siempre con una sonrisa en la cara e intentando que los peques también la tengan.

Creo que no exagero, si afirmo que es de los mejores monitores que he visto últimamente.

surfcampgalicia4

Cuando el sol empezaba a aflojar su intensidad, me cambié y me fui a correr por el paseo que une Rio Sieira, Furnas y que en teoría por caminos se llega al Vilar. Digo en teoría porque yo me perdí antes.

El enclave es idílico, todo el paseo para mí, acompañado por la naturaleza típica de los sitemas dunares y de lagunas. No entiendo mucho de árboles, también me acompañaban los pajarillos, el flojo viento del Norte y el Sol, que amablemente besaba mi cara.

Mis pulmones se llenaban de aire puro, mi espíritu de júbilo. Esto es un paraíso, y por suerte estoy empezando a aprender a apreciarlo, otra vez.

A la vuelta de mi trote, me duché en la surfhouse de surfcampgalicia. Una casa que es un  auténtico lujo, en una de las mejores playas en las que aprender a surfear en verano.

Una vez duchado, me fui volando. Había quedado para acampar en el pinar de la playa de Queiruga, y pronto sería de noche.

puesta sol queiruga

 

Al día siguiente, el plan muy parecido al del día interior. Sol, playa y esta vez también jarana.  El sábado empezaban las fiestas en Portosin. Con lo que me gustan a mí las fiestas de pueblo. Estaba claro que había que bajar a bailotear un poco. Que este año me perdí las fiestas de As Neves y tenía mono de fiestas patronales.

Tenía grandes recuerdos de la última vez que estuve en Portosín. Y una vez más estuvo a la altura de lo esperado. Muy buen rollo, muchas risas con la orquesta y muchos bailes locos con la discoteca móvil.

Sólo me sabía la canción de Enrique Iglesias de este verano. Pero ahora no puedo sacar esta canción de la cabeza:

 

Según dicen, este fue el mejor fin de semana de todo el verano en lo que a climatología se refiere. Para mí también lo fue. Tengo la extraña sensación, que desde este día todo va a salir bien. Cambio apatía moral, por felicidad! Si en el fondo es súper fácil sacar lo más positivo de mi. Aunque sea tarde:

¡Que empiece el verano!

PD: Muchas cosas guays este fin de semana, pero también saqué algo de tiempo para visitar uno de los iconos da galeguidade. Castro de Baroña

diego santos castro baroña

 

 

2 thoughts on “Fin de semana en el Son

  1. Laura

    Buena entrada! disfruta el verano! Galicia calidade!

    Reply

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *