Lecciones de vida

By | 28/01/2014

La semana pasada, pasaron tantas cosas, que seguro que me dejaré alguna en el tintero. Pero bueno, lo más importante no es el volumen de cosas que pasen, sino que las experiencias nos hagan crecer.

A principio de semana, se confirmó que nuevamente A Lanzada será sede de una de las pruebas del Circuito ASP. Si bien el año pasado, acogió una prueba del circuito Junior, este año, se celebrará una prueba del WQS. Aquí te lo explicamos lo mejor que sabemos: http://www.surf-in.org/riasbaixaspro2014/

Creo que era miércoles, cuando recibo una llamada del diario “Galicia Confidencial”, para hacerme unas preguntas sobre este campeonato. En un primer momento les comento que no tengo nada que ver con la organización del campeonato, y que para hablar con organización, podría buscar la forma de contacto en una web de internet.

Mientras diserto que le puedo devolver la llamada con los teléfonos de los organizadores, la periodista me dice, que me llama como “experto”. Que quiere saber mi opinión.

Escuchar la palabra experto para definirme, produjo el efecto reflejo de un silencio prolongado, mientras asimilaba el término. Por lo que mi interlocutora antes de que yo dijese nada preguntó:

– ¿Acaso no estás estudiando sobre el desarrollo turístico a través del surf?

– Mmmm si, claro.

– ¿No eres tú el que tiene una guía online de turismo y surf?

– Si si, correcto.

– La verdad que nadie me llamó experto nunca, y claro, no pensé que te refirieses a mí. La verdad que encantado de intentar responderte a lo que necesites.

Un par de preguntas sobre qué significa para la playa de la lanzada celebrar este campeonato, y la posible influencia en el turismo de la zona.

Y yo, el hombre más feliz de la tierra. (Si, Llamé a mi madre para decírselo).

 

 

El viernes fue un día muy largo. Por la mañana a trabajar, que esta semana nos toca Madrid Fusión y como siempre, los eventos, dan mucho trabajo previo, y menos del esperado los días en los que celebran. Cosas de la logística.

Por la tarde me fumé el ritual de la siesta, y me fui a Fitur, a ver qué aprendía por allí, esto también lo he contado, a nivel institucional: http://www.surf-in.org/surfinfitur/

Por la noche, estaba muy cansado, pero había quedado para tomar unas cañas, y había pospuesto tantas veces la cita, que como en los viejos tiempos, salí, prometiéndome una y no más.

Vale, al final fueron dos o tres. Pero me recogí pronto. No eran ni las dos y ya estaba rumbo a casa, caminando, como casi siempre. Bajaba calle Montera, para llegar a Sol, cuando de frente me encuentro a uno de los mayores artistas de la vida. Un hombre con piel de escamas, que me sorprendió ver por la capital. El golfiño, Pipo Dominguez.

pipo en madrid

Como soy persona de emociones sensibles, la emoción de haberlos visto, hizo que los acompañase un poco hasta Malasaña, era mala hora, los pubs llenos hasta la bandera, y las discotecas por abrir.

Me hubiese gustado ir al Taboo, pero al final, me fui para casa. El sábado era día de intentar ponerme al día, con tantas cosas atrasadas. Surfin, Doctorado y preparar unas cosillas para una conferencia a la que nos han invitado.

Días de trabajo, y de lecciones de vida, como la que me llevó el Domingo a casi llorar. Sí, soy de ese tipo de personas que cuando otras lloran, lloro. Un acto reflejo solidario, que me cuesta controlar.

Aunque parezca increíble, me emocioné viendo la ceremonia de entrega de trofeos del abierto de Australia.

Rafa Nadal, en el según él, uno de los momentos más tristes de su carrera, con una cara que fielmente retraba abatimiento, pidió perdón al público por no haber estado a la altura pese haberlo intentado. Sus palabras, sinceras, hicieron que el público lo aclamase con una muestra de cariño, pocas veces vista en un recinto deportivo, y mucho menos sin ser ante tu público.

Esta reacción, dejó sin palabras, y casi llorando al bueno de Rafa. No pude evitar emocionarme también.

Cuanto mejor iría el mundo con más iconos como Rafa, al que su cuenta corriente, sus títulos o ser un icono mundial, no lo han convertido en un despreciable ser superficial o egocéntrico. Siempre pendiente en tratar con respeto a sus rivales, a su público, al mundo en general.

Qué bonito es que un deportista sea agradecido con su público. Siempre me quejé que los futbolistas no agradeciesen cada partido a su afición que no dejase de animar. Ya no hay sentimientos en el fútbol, aunque tampoco en la vida. Sentimientos en euros, y valores tan bajos como para despreciar a la mano que te da de comer. Viene a mi cabeza, la imagen de hace unas semanas cuando un futbolista al ser sustituido se toca los genitales, un claro gesto de desprecio a su afición. Qué dura es la incultura, amigo Di Maria. Y qué daño te hacen los que te defienden.

Texto: Diego Santos para Surfin
Foto: Anónimo por la calle
Canción: Extremoduro, letra Manolillo Chinato.

 

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