Primavera Trompetera

By | 05/06/2014

Este fin de semana en Galicia ha sido más largo de lo habitual. Como siempre que estoy por casa estoy con la agenda super apretada y hago mil cosas.

El viernes llegué a media tarde al aeropuerto de Santiago,  vino a buscarme Ángel con Oscarillo, y tiramos directos para la zona de Muros.

Arriesgamos un bañito de última hora en la primera playa del Concello de Carnota. Los fondos están muy mal, y había menos tamaño del que esperábamos. La verdad es que poco me importaba que el baño fuese mucho más flojo de lo que esperaba. Después de un duro día de trabajo en el monasterio sentir el agua salada recorriendo mi cuerpo mientras el sol, poniéndose  calentaba mi rostro cada vez con menos intensidad. Con la despedida del astro rey involuntariamente respiré profundamente, llenando los pulmones al máximo de mi capacidad pulmonar y soltando el aire muy poco a poco, relajar mi cuerpo hizo que mi mente cambiase de estado llegando a la paz interior más absoluta.

louro

Nos trasladamos a una playa cercana en busca de cobijo. Encontrando a un lugareño que vive en el paraíso, a pie de playa de Louro.  Su casa está tras un pequeño desnivel por lo que queda protegida del frío viento del Norte. Sus ventanas están orientada hacia el Este, como quién espera un nuevo día que le deleite con las mejores vistas de la ría, por la noche el dulce sonido del mar se hace más evidente y el cielo quizás el más estrellado que había visto desde que me volví a Europa.

area maior louro

 

Tirado en el suelo, contemplando el firmamento, mi mente volvió a Tioman, me acordé de todos los surfers de esa isla malaya, en especial de Hisham que con un chabolo, dos cervezas no sólo me hizo feliz allí, sino que me hizo soñar con una felicidad intangible que a veces es difícil de  entender.

tioman cabana

Por la mañana me hubiese gustado tener un río cerca en el que lavarme la cara, como cuando fui al campeonato en Rio Sieira y no tener que desperdiciar agua de botella.

Fuimos a la playa que pensábamos surfear, pero contra todo pronóstico el mar estaba más pequeño que el día anterior y decidimos tirar para Fisterra, que a Nemiña le pega bien el Norte.

Llegamos y el olor a café recién hecho de nuestro vecino provocó en mí un escalofrío que recorrió mi cuerpo erizando mi vello, un extraño deja vue buenrollista que hizo ponerme el neopreno mojado casi sin esfuerzo. Corriendo para el agua.

El mar estaba pequeño pero ordenado, el viento de cara con la intensidad justa para crear una ola larga y perfecta con una pared pequeña pero interminable. Izquierdas de videojuego me dijeron una vez, quizás sea cierto.

El mar bajaba para la tarde. Fuimos a grabar unos videos por la playa, creyéndonos que la vida puede ser guardada en una ranura sd. Se han perdido los videos, pero lo pasamos bien.

Cuando nos dimos cuenta estábamos camino a casa. Nunca es mala hora para empezar a cantar el ¡Dépor yo te quiero! Era día de partido decisivo, aunque no estuviésemos con ánimos de ir a Riazor.

Texto: Diego Santos

Fotos: Xoel Roma / Ness / Tioman Cabana

Estamos ya en primavera,tira para fuera de casa!!!


 

 

 

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